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viernes, 6 de mayo de 2016

Y a otra amiga (I.L.) debo esta bonita aportación:

Sus altas torres, que por mí brillaron,
pavesa sólo son desmantelada.
De cuanto yo recuerdo, ya no hay nada:
plazas, calles, esquinas se borraron.
El mirto y el acanto me engañaron,

me engañó el corazón de la granada.



Poema de Antonio Gala " Hoy vuelvo a la ciudad enamorado", interpretado por Clara Montes:


Hoy vuelvo a la ciudad enamorado
donde un día los dioses me envidiaron.
Sus altas torres, que por mí brillaron,
pavesa sólo son desmantelada.
De cuanto yo recuerdo, ya no hay nada:
plazas, calles, esquinas se borraron.
El mirto y el acanto me engañaron,
me engañó el corazón de la granada.
Cómo pudo callarse tan deprisa
su rumor de agua oculta y fácil nido,
su canción de árbol alto y verde brisa.
Dónde pudo perderse tanto ruido,
tanto amor, tanto encanto, tanta risa,
tanta campana como se ha perdido.


https://youtu.be/r-o45BpB2As

(La imagen y el video son aportación de Caelisum en su cuenta de Youtube)

Casida del herido por el agua, Federico García Lorca

Una amiga a la que aprecio especialmente me envía esta foto y el texto que le sigue, ambos preciosos.


Esta placa que conmemora el centenario de nacimiento de Federico García Lorca la podemos ver al principio de Cuesta del Rey Chico, cerca de Torre del Agua. Es un fragmento (los primeros versos) de "Casida del herido por el agua" del poemario "Divan del Tamarit" (que contiene gacelas y casidas). Lorca escribió ese poemario en Huerta de San Vicente como un homenaje a los poetas árabes de Granada. La Huerta del Tamarit que inspiró a Lorca para escribir "El diván del Tamarit" es una finca agrícola de la vega, cercana a la Huerta de San Vicente. Fue comprada por el tío de Lorca Francisco García Rodríguez y pertenecía a Clotilde García, prima del poeta.
Casida es un género poético árabe, propio de la Arabia preislámica. Gacela (el Gazal, Gazel, escrito también ghazal o ghazel) es un género literario lírico propio de las literaturas árabe, persa, turca y urdú. Gacelas y casidas de Lorca son, según las reglas del género, formas poeticas inspiradas por gacelas y casidas.

Casida del herido por el agua
Quiero bajar al pozo
quiero subir los muros de Granada
para mirar el corazón pasado
por el punzón oscuro de las aguas.

El niño herido gemía
con una corona de escarcha.
Estanques, aljibes y fuentes
levantaban al aire sus espadas.
¡Ay qué furia de amor! ¡qué hiriente filo!
¡qué nocturno rumor! ¡qué muerte blanca!,
¡qué desiertos de luz iban hundiendo
los arenales de la madrugada!
El niño estaba solo
con la ciudad dormida en la garganta.
Un surtidor que viene de los sueños
lo defiende del hambre de las algas.
El niño y su agonía, frente a frente
eran dos verdes lluvias enlazadas.
El niño se tendía por la tierra
y su agonía se curvaba.

Quiero bajar al pozo
quiero morir mi muerte a bocanadas
quiero llenar mi corazón de musgo
para ver al herido por el agua.

aqui se puede escuchar ese poema cantado por Carlos Cano

H.S.

domingo, 24 de abril de 2016

Granada en la poesía - Mošeh ibn ‘Ezra

Aproximadamente en 1055, en el siglo de oro de la poesía hispano-hebrea, nace en Granada Mošeh ibn ‘Ezra de ilustre familia de origen judío, llegó a ser un alto funcionario de su corte.
Invitó a su casa de Granada al poeta Yehudá-ha Leví con el que mantuvo una sincera amistad hasta su muerte. En este período escribió su libro Sefer ha-‘anaq (El libro del Collar) al que pertenece esta poesía. Libro de poesía alegre y despreocupada.
Pocos años después de la entrada de los almorávides en la península Mošeh ibn ‘Ezra huyó de Granada, ciudad por la que nunca dejó de suspirar hasta su muerte, poco después de 1138.
La traducción del poema que presento es de Rosa Castillo en su obra Antología poética de Mošeh ibn ‘Ezra publicada por Hiperión.
Mošeh ibn ‘Ezra es considerado aún por muchos autores el mejor poeta hebreo.




(En la ilustración mujer judía con el típico tichel)

sábado, 2 de abril de 2016

Granada en la poesía

Rafael Alberti (1902-1999)

Años después de traducir Alberti el poema de Svetlov publica "Las Baladas y Canciones del Paraná" (1954) en la que nos traslada los sueños de Svetlov.

“Balada del que nunca fue a Granada”



Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.

Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

(Canta Paco Ibañez)

Granada en la poesia

Mijaíl Svetlov (1903-1964)

Rafael Alberti y María Teresa León realizan su primer viaje a la URSS en diciembre de 1932 gracias a la beca que les concedió la Junta de Ampliación de Estudios del Movimiento Teatral.
En ese su primer viaje a la URSS Rafael Alberti tuvo posibilidad de conocer a los más célebres escritores rusos de la época.

En uno de estos encuentros conoce el poema de Mijaíl Svetlov, “Granada, Granada, Granada mía” (Grenada en el original del autor), escrito 1926 y al que dió música Vladimir Rubin, el poema muy popular desde su composición sigue cantándose en las escuelas rusas y ucranianas.

En Moscú, en 1933, Rafael Alberti lo traduce al español y publica después en el primer número de la revista madrileña “Octubre” (fundada por la Unión de los escritores revolucionarios y proletarios de España).
El poema nos habla sobre un soldado ucraniano que cantaba "Grenada, Grenada, Grenada, Grenada mia" y sus compañeros le preguntan cómo conoció Grenada, y el chico les contesta que supo de la existencia de Grenada española de un libro, y le gusto el nombre...


La traducción de Alberti es:

Granada (de Mikhail Arkadyevich Svetlov)

Lentos cabalgábamos
hacia los combates,
y entre nuestros dientes
iba “Manzanita”.
Y esta canción hoy
permanece y tiembla
en la hierba joven,
jade de la estepa.
Pero otra canción
sobre un país lejano
llevaba mi amigo,
sola, en su caballo.
Cantaba mirando
su suelo natal:
-¡Granada, Granada,
Granada mía!
Iba repitiéndola
siempre, de memoria.
¿Dónde halló este mozo
la pena española?
Dime tú, Alexándrovsk,
y dime tú, Járkov:
¿Cómo comenzasteis
a hablar castellano?
Respóndeme, Ucrania:

-¿No guardan tus henos
la gorra de piel
de Tarás Shevchenko?

Amigo, de dónde
viene tu canción:
¡Granada, Granada,
Granada mía!

Es un soñador,
lenta es su palabra.

-Hermano, en un libro
me encontré a Granada.
Su nombre es muy bello,
su gloria es muy alta.
Es una provincia
en el sur de España.
Me fui a guerrear,
dejando mi casa,
para dar la tierra
a los de Granada.
Adiós, mis parientes,
adiós, mi familia…
¡Granada, Granada,
Granada mía!
Ibamos soñando
para aprender pronto
la lengua de fuego
de las baterías.
El sol se elevaba,
cayendo de nuevo.
Se rinde el caballo
de andar por la estepa.
Pero en los violines
del tiempo, la tropa
tocaba con arcos
tristes “Manzanita”.
¿Dónde está mi amigo,
dónde, tu canción:
Granada, Granada,
Granada mía?
Herido, su cuerpo
se deslizó a tierra,
dejó su montura
por la vez primera.
Vi: sobre el cadáver
se inclinó la luna
y los labios muertos
dijeron: Graná…
El destacamento
no advirtió su pérdida.
Y vio “Manzanita”
el fin de la guerra.
Nunca más oyeron
los pueblos natales:
-Granada, Granada,
Granada mía.
Solo por el cielo,
resbaló, despacio,
de lluvia una lágrima
al sol del ocaso.
Y nuevas canciones
inventó la vida…
No, no hay que afligirse
por ellas, muchachos.
No, no hay que, no hay que,
no hay que, compañeros…
¡Granada, Granada,
Granada mía!