sábado, 2 de abril de 2016

Granada en la poesía

Rafael Alberti (1902-1999)

Años después de traducir Alberti el poema de Svetlov publica "Las Baladas y Canciones del Paraná" (1954) en la que nos traslada los sueños de Svetlov.

“Balada del que nunca fue a Granada”



Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.

Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

(Canta Paco Ibañez)

Granada en la poesia

Mijaíl Svetlov (1903-1964)

Rafael Alberti y María Teresa León realizan su primer viaje a la URSS en diciembre de 1932 gracias a la beca que les concedió la Junta de Ampliación de Estudios del Movimiento Teatral.
En ese su primer viaje a la URSS Rafael Alberti tuvo posibilidad de conocer a los más célebres escritores rusos de la época.

En uno de estos encuentros conoce el poema de Mijaíl Svetlov, “Granada, Granada, Granada mía” (Grenada en el original del autor), escrito 1926 y al que dió música Vladimir Rubin, el poema muy popular desde su composición sigue cantándose en las escuelas rusas y ucranianas.

En Moscú, en 1933, Rafael Alberti lo traduce al español y publica después en el primer número de la revista madrileña “Octubre” (fundada por la Unión de los escritores revolucionarios y proletarios de España).
El poema nos habla sobre un soldado ucraniano que cantaba "Grenada, Grenada, Grenada, Grenada mia" y sus compañeros le preguntan cómo conoció Grenada, y el chico les contesta que supo de la existencia de Grenada española de un libro, y le gusto el nombre...


La traducción de Alberti es:

Granada (de Mikhail Arkadyevich Svetlov)

Lentos cabalgábamos
hacia los combates,
y entre nuestros dientes
iba “Manzanita”.
Y esta canción hoy
permanece y tiembla
en la hierba joven,
jade de la estepa.
Pero otra canción
sobre un país lejano
llevaba mi amigo,
sola, en su caballo.
Cantaba mirando
su suelo natal:
-¡Granada, Granada,
Granada mía!
Iba repitiéndola
siempre, de memoria.
¿Dónde halló este mozo
la pena española?
Dime tú, Alexándrovsk,
y dime tú, Járkov:
¿Cómo comenzasteis
a hablar castellano?
Respóndeme, Ucrania:

-¿No guardan tus henos
la gorra de piel
de Tarás Shevchenko?

Amigo, de dónde
viene tu canción:
¡Granada, Granada,
Granada mía!

Es un soñador,
lenta es su palabra.

-Hermano, en un libro
me encontré a Granada.
Su nombre es muy bello,
su gloria es muy alta.
Es una provincia
en el sur de España.
Me fui a guerrear,
dejando mi casa,
para dar la tierra
a los de Granada.
Adiós, mis parientes,
adiós, mi familia…
¡Granada, Granada,
Granada mía!
Ibamos soñando
para aprender pronto
la lengua de fuego
de las baterías.
El sol se elevaba,
cayendo de nuevo.
Se rinde el caballo
de andar por la estepa.
Pero en los violines
del tiempo, la tropa
tocaba con arcos
tristes “Manzanita”.
¿Dónde está mi amigo,
dónde, tu canción:
Granada, Granada,
Granada mía?
Herido, su cuerpo
se deslizó a tierra,
dejó su montura
por la vez primera.
Vi: sobre el cadáver
se inclinó la luna
y los labios muertos
dijeron: Graná…
El destacamento
no advirtió su pérdida.
Y vio “Manzanita”
el fin de la guerra.
Nunca más oyeron
los pueblos natales:
-Granada, Granada,
Granada mía.
Solo por el cielo,
resbaló, despacio,
de lluvia una lágrima
al sol del ocaso.
Y nuevas canciones
inventó la vida…
No, no hay que afligirse
por ellas, muchachos.
No, no hay que, no hay que,
no hay que, compañeros…
¡Granada, Granada,
Granada mía!




viernes, 1 de abril de 2016

Perséfone ornamental


Granada ornamental con la imagen de Perséfone, elaborada y pintada a mano en Filipinas se comercializa como adorno de Halloween.
La he encontrado en:
_
https://www.patiencebrewster.com/
-
Regalos únicos.

Albert Joseph Moore





Granadas (Pomegranates), 1866.
Albert Joseph Moore (4 de septiembre de 1841-25 de septiembre de 1893) fue un pintor inglés, conocido por sus retratos de lánguidas figuras femeninas pintadas en el ambiente de lujo y decadencia de la civilización clásica.
Academicismo.

Óbolo griego



Óbolo griego con granada.
Datado entre 460–440 A.C.
Procedente de la regín de Panfilia, en el anverso presenta una granada con tallo y en el reverso cabeza de Atenea con casco corintio.


Podréis disfrutar de su vista en el Museo de Bellas Artes de Boston.
http://www.mfa.org/

martes, 29 de marzo de 2016

Granadas en Granada

Compartía ayer las granadas de los escudos que ilustran, desde hace siglos, las monedas de España, enviadas por mi amiga Chon y le prometía a esa granadina de luz unas granadas especiales, "lámparas para nuestros pasos y luz en nuestro camino", pues bien hoy se las doy.

GRANADAS DE LUZ.


Mi amigo José Manuel Darro y el arquitecto Alejandro Muñoz son los autores de las farolas de la Gran Vía, que concibieron como frutos geométricos del granado y llamaron “Granadas de Luz”.

Una granada fractal, el desarrollo de la estrella nazarí.

Como declaraba José Manuel Darro, al presentarlas, “Hemos querido llevar el farol granadino hasta la Gran Vía, y a través del diseño de granado que se creó para la escultura de Fernando de los Ríos”, “Es como si fuera el fruto de un granado geométrico”, comentaban.

Alguien calificó a José Manuel Darro de memoria sensitiva, y es que como él ha declarado en alguna ocasión: “Mi propia fantasía invita a soñar atmósferas inquietantes que conducen a la alucinación. Realidad múltiple, multiplicidad que se unifica en equilibrio sin que se borren ni se oculten ninguna de las realidades que la integran. Hay realidades que revolotean en torno al espacio viviente del corazón. Realidad escondida que ofrece una especie de anunciación.”


lunes, 28 de marzo de 2016

Granadas en las monedas

Y ahora las granadas de mi amiga Chon, ella me llama la atención sobre las granadas más habituales, las que llevamos en los bolsillos y despreciamos,, las monedas.
Y lo hacía con unos bellos Reales de a Ocho procedentes de la Fragata Mercedes hundida el día 5 de octubre de 1804 en lo que podría calificarse como un acto de piratería dado que las dos naciones implicadas, España y Gran Bretaña, estaban en paz en esas fechas.


Los Reales de a Ocho procedentes de América son muy valorados en el mundo de la numismática por su belleza y se diferencian de los producidos en la península por su mayor contenido en plata fina, la figura del Real Busto, vestido a la heroica con Clámide y Laurel… (en la península se usaba el Real Busto desnudo, con una especie de manto real), y las columnas en el escudo que dieron lugar a llamarlos "columnarios" y también dieron origen al símbolo del dolar.
El valor de estas monedas era reconocido en todo el mundo, desde China a Gran Bretaña, donde eran aceptadas como moneda de pago.